sábado, mayo 20, 2006

Reflexiones en torno a la "Ley Televisa" #2

REACCIONES A LA APROBACIÓN DE LAS REFORMAS

Me parece inverosímil que los sectores cercanos al asunto de la ley de medios y de telecomunicaciones vivieran con tanta parsimonia la consumación del poder de los grandes consorcios de la comunicación. El levantarse el cuello insistiendo que la relevancia del asunto mereció un día completo de programación referida al tema, como ocurrió en radio educación; o alegarse de haber recibido un sinnúmero de comunicaciones del auditorio respaldando la necesidad de un medio público, solo demuestra la constante de los últimos años: Tanto medios, especialistas y la academia se apoderaron del tópico, lo revisaron de pies a cabeza y jamás lo expusieron a tiempo a la opinión pública. Sus reacciones son reflejo de ello. La gran preocupación nunca se tradujo en acciones concretas para involucrar al grueso de la población, quien es la principal afectada por esta legislación. ¡Las jornadas de información eran para ayer señores!

Pero concentrémonos en lo que sigue. Detener o minimizar los efectos no retroactivos del ordenamiento vigente es la prioridad; el principal frente esta en las cortes, pero ante la cucharada de realidad que nos regala el día a día, donde la justicia llega para el que tiene el medio para adquirirla, la verdadera trinchera esta en una ciudadanía desinformada.
SOBRE EL IMPACTO A LA DIFUSIÓN CULTURAL

¿En que sentido se habla de difusión cultural?
Si hablamos de la que hace el modelo centralista mexicano, los espacios en efecto van en detrimento, pero no obstante habrá de reconocer que el tipo de cultura que es expuesta en este modelo de difusión a través de los medios esta a la par de su propia naturaleza de cultura de elite. ¿A quien le interesa la obra más reciente de John Cage? Sin duda, podría ser del interés de todos, sin embargo en la práctica, le es de interés a quien se mueve en ese círculo, que conoce y reconoce a este tipo de compositores contemporáneos.

Más allá de las repercusiones que tiene la “Ley Televisa” sobre los círculos culturales de elite. La verdadera afectación la resentirá la cultura popular; aquella que difunden los medios de comunicación comunitarios y que se reproduce al interior de sus emisiones y contenidos. Ahí esta el verdadero significado de la difusión cultural. Una que constantemente reafirma la cultura de su sociedad y que por medio de esta reafirmación la involucra paulatinamente en círculos comunes, donde la “cultura de elite” comienza a tener cabida. Son dos modelos de difusión cultural; donde el primero carece de sentido sin la existencia primordial de este último.

jueves, mayo 18, 2006

Reflexiones en torno a la "Ley Televisa"

La actitud del gobierno de Fox se sintetiza en la incongruencia con espectáculo de compromiso social, realizado en el Auditorio Nacional al iniciar su gestión; frente al compromiso real que ha tenido con quienes adeuda su llegada a la presidencia y la factura es endosada a la ciudadanía.

La historia subrayará la ausencia de rubor de este sexenio, al promover una ley de medios y de telecomunicaciones cuya naturaleza es estrictamente mercantil; cuando al principio de su sexenio, el gobierno del cambio de relaciones Estado-Medios, se pavoneaba de impulsar una reforma integral a los medios con mesas de trabajo y análisis al respecto. El resultado es palpable: El mercado y sus intereses están por encima del interés público. Excusas no faltarán, hay historia sobre este sometimiento; pero este sexenio le puso el moño al regalo.

El hecho que sectores de la sociedad, preocupados por las repercusiones de la aprobación a la Ley de Radio y TV y la Ley de Telecomunicaciones hechas a modo se manifestaran en los días clave donde la aprobación de estas reformas era cosa juzgada, significó un avance; sin embargo, hay que subrayarlo, un avance sin dirección. Es loable la postura de los manifestantes y los grupos organizados. Más aún, merece un lugar destacado en las páginas de historia el que la radio pública se manifestara como lo hizo en estos días. Pero volvamos al punto, es un avance insípido.

Es un avance incipiente cuando nuestro papel carece de crítica en ambos frentes y ensalza a una organización acéfala y dispersa, y a las alternativas mediáticas llenas de vicios y con una actitud mediocre. Nos hace falta encauzar los esfuerzos en conjunto hacia una meta determinada, quizá con muchos frentes, pero a fin de cuentas coordinada. No hay opciones acabadas, se requieren reconstruir a partir del descubrimiento de las fortalezas que revelan momentos como éste.

Causa tristeza que sea hasta el momento de mayor pesar donde el acercamiento que debía existir desde siempre por fin se dé. Es hasta el momento donde el daño esta hecho en el que se requiere que la sociedad tome partido, se informe y se organice. Con la merecida disculpa y el reconocimiento a los sectores que se involucraron previamente al respecto; Es imperdonable que la discusión de un tema donde las practicas sociales se ven influidas por un agente mediático, llegue tan tarde.

Error otra vez en la clase política, error en la sociedad organizada y error en el sector académico y estudiantil. El aislamiento y encierro en que vivimos, aunados a la incapacidad para organizar y ganar respaldo ciudadano nos llevó a esta lamentable situación. La entrega de la soberanía a manos del mercado es consecuencia de la elitización de la información.

El daño esta hecho, sin embargo, el momento es propicio y las condiciones están dadas para retomar el camino y corregir una relación que desde siempre debió existir. La sociedad aún nos espera.