miércoles, diciembre 12, 2007

Me gusta que me digan NO.

Del festival internacional de música Sonofilia'07 se pueden leer muchos comentarios que apuntan a que la coordinación del festival fue desastrosa; otros que minimizan esto, destacando el deleite musical del cual fueron partícipes. Por esta razón mi reseña se centrará en otro asunto.

LA RESEÑA

2098098503_52bf9d779d_o Destacando el hecho que es común que los capitalinos gocemos del beneficio de gran parte de los eventos del país; aun así no se sintió ausencia de chilangolandia en Sonofilia. No obstante, como muchos otros peregrinadores, asistir al festival resultó una experiencia peculiar; desde las insufrible espera por información del lugar, precio y logística del evento, hasta la jornada de peregrinación -incluida la de los locales- que se dejó sentir en Guadalajara y que no pasó desapercibida por los tapatíos. Con todo, el esperado momento de encontrarse con y al interior del área destinada para el festival llegó, y así convivir entre desconocidos que terminaron por convertirse en tus rostros conocidos para entre otras: descansar hombro con hombro, compartir una botella de agua y amenizar la espera con una plática bajo el sol, resultó parte del anecdotario de la travesía. Llegado el tiempo las presentaciones fueron transcurriendo con la anormalidad propia de un evento de estas características. Seguro algunos recordarán los cánticos: uleros, chifladerío y OCESA, OCESA!

Desfilaron: Ratatat 8pm, Björk (la cereza del pastel) 10pm, MSTKRFT 12am, Jay Jay Johanson (originalmente programado como abridor) a la 1:30am y Claude von Stroke 3am. Cada cual con sus seguidores y anexos; el resto es historia.

EL OTRO ASUNTO

Para pocos el festival quedó corto por incluir en sus anecdotarios la aparición por las calles de la cereza del festival: Björk, que según versiones rondó desde el miércoles 5 los mercados Corona y San Juan de Dios comprando chácharas y deteniendo la marcha para tomar un jugo en compañía de su hija Issadora. Algunos seguidores presenciaron estos recorridos o sencillamente se la toparon en su transcurso.

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El día viernes 7 venia llegando a la capital y mientras turisteaba por el centro tomé camino hacia el Teatro Degollado, esto alrededor de las 9:30pm, entonces en mi misma dirección de frente y sin estorbo alguno Björk se enfilaba hacia mi. El resto solo fueron segundos. En un principio no la reconocí, pero cuando caí en cuenta ella se percató de mi asombro y su respuesta fue una sonrisa mientras nuestros caminos se cruzaban; pasó a mi lado y solo alcancé a ver su vestido color hueso con pequeños dibujos de colores, a su pequeña Issadora y tres personas más: solo una de ellas mexicana.

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Luego vi la oportunidad de acercarme cuando llegó a un puesto donde Issadora se tomaría una foto con "Santa Claus" misma que pagó. Mi compañero de viaje y yo nos acercamos a solicitarle una fotografía ante lo cual solo ofreció un "no" como respuesta. Cual fue nuestra fortuna que el no iba dirigido a dos individuos y no a una multitud coreando sus intervenciones.

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ÉPILOGO

En fin, exagerado por el nervio del momento o no, lo que no esta sujeto a duda fue este afortunado encuentro casual con una artista que, con toda la intención subjetiva del mundo, resulta ser la que me doblegó en llanto durante su presentación en el festival Sonofilia'07 cuando apenas sonaron los primeros beats de All is full of love, quinto de los 18 temas (no 19 como lo menciona en la pagina oficial) que interpretó en su visita a México.

Al igual que la sensación de vacío que queda en el oído ante la falta de la presión sonora ejercida por un monumento de bocinas que sin piedad afectaron el umbral auditivo por una hora con veinte minutos. Así se fue Björk, dejando a un espectador mas que mirándola se sostuvo en pie por más de 12 horas y, que de la misma forma que el día anterior, siguió su recorrido hasta que se perdió entre sombras y a la distancia.